La vista es nuestro sentido más educativo, y esto cobra aún más importancia en la niñez. Los niños exploran el mundo principalmente a través de sus ojos: aprenden a leer, juegan, socializan y descubren cosas nuevas con la ayuda de su visión. Sin embargo, 1 de cada 4 escolares podría tener un problema visual sin detectar, lo que puede afectar su desempeño académico y su desarrollo. En Colombia y el mundo, muchos niños no se dan cuenta ni comunican que ven borroso, simplemente porque creen que todos ven así. Por eso, es fundamental que padres y cuidadores prestemos atención a la salud ocular infantil. En este artículo abordaremos cómo mantener una buena salud visual en los niños, desde recién nacidos hasta adolescentes: hablaremos de exámenes preventivos, hábitos saludables, señales de alarma (como acercarse demasiado al cuaderno o entrecerrar los ojos) y cómo la tecnología y las pantallas actuales influyen en la visión de nuestros hijos. El objetivo es darte las herramientas para proteger la vista de los pequeños en casa y asegurarnos de que puedan ver el mundo con claridad.
La importancia de los chequeos visuales tempranos
Un niño puede no saber expresar que tiene mala visión. Muchos piensan que como ellos ven es “lo normal”. Por eso, los expertos recomiendan exámenes visuales periódicos en la infancia, incluso si no hay síntomas aparentes. Los optómetras sugieren un primer chequeo completo entre los 3 y 5 años de edad, y luego controles anuales o bianuales durante la etapa escolar. Estudios señala que el 25% de los niños en edad escolar tiene problemas de visión que pueden afectar su rendimiento académico, y en preescolares la cifra es alrededor del 10%. Muchos de estos problemas pueden corregirse fácilmente (como miopía, hipermetropía, astigmatismo) si se detectan a tiempo. Además, condiciones como la ambliopía (ojo perezoso) o el estrabismo deben identificarse idealmente antes de los 7 años para tratarlas con mayor éxito.
Durante las consultas pediátricas de niño sano, suele evaluarse rápidamente la visión, pero no siempre es suficiente para detectar todo. Por eso, llevar al niño a un examen con un optómetra u oftalmólogo pediátrico es clave. Un profesional examinará si el niño enfoca bien, si los dos ojos están alineados y trabajan coordinadamente, y medirá su agudeza visual con métodos adaptados a su edad (letras, dibujos o luces). También revisará la salud ocular general.
¿Qué se logra con la detección temprana? Evitar que un problema visual entorpezca el aprendizaje y desarrollo. Un niño que no ve bien quizá no rinda en clase porque no distingue la pizarra, o evite actividades deportivas porque no puede calcular distancias, etc. Incluso su comportamiento puede malinterpretarse (niños distraídos o “hiperactivos” podrían en realidad estar lidiando con una visión borrosa). Identificando a tiempo, podemos corregir con lentes, parches (en caso de ambliopía) o terapias visuales, y mejorar enormemente su calidad de vida de cada niño o niña.
Como padre, presta atención a estas señales de alerta en tu hijo:
· Se sienta demasiado cerca del televisor o acerca mucho los libros/cuadernos a los ojos.
· Entrecierra los ojos o inclina la cabeza para enfocar mejor.
· Pierde el renglón al leer, usa el dedo para no perderse o se queja de que las letras “se mueven”.
· Tiene frecuentemente dolor de cabeza o se frota mucho los ojos, especialmente tras actividades visuales.
· Muestra desinterés o bajo rendimiento en lectura y tareas (podría ser por dificultad para ver).
· Un ojo se desvía o notamos que no mira en la misma dirección que el otro (signos de estrabismo).
· Sensibilidad extrema a la luz o lagrimeo constante.
Ante cualquiera de estos signos, es necesario hacer una evaluación visual completa. La visión infantil se desarrolla hasta alrededor de los 8 años, por lo que ese período es crítico: cualquier problema corregible se debe tratar preferentemente antes de esa edad para que el niño pueda desarrollar su máxima agudeza visual.
Pantallas y niños: ¿cómo impactan y qué hacer?
En la actualidad, una de las mayores preocupaciones en salud visual infantil es el exceso de pantallas (tablets, celulares, videojuegos). Muchos padres se preguntan si la “generación digital” tendrá más problemas de vista. Algunos puntos importantes:
· Miopía en aumento: Diversos estudios han observado que la miopía va en aumento en niños y adolescentes a nivel mundial. Una de las razones apuntadas es que los niños pasan menos tiempo al aire libre y más tiempo realizando actividades de cerca (como pantallas). La luz natural parece tener un efecto protector en el desarrollo ocular. De hecho, se ha visto que los niños que juegan al aire libre al menos 2 horas al día tienen menor probabilidad de volverse miopes. Por tanto, fomentar que los niños tengan tiempo de juego exterior (en el parque, en deportes, paseos) es una medida sencilla para cuidar su visión. La Organización Mundial de la Salud incluso la recomienda como parte de la estrategia para frenar la “epidemia de miopía” en jóvenes.
· Uso moderado de dispositivos: La OMS sugiere que los menores de 2 años no deben tener nada de tiempo de pantalla, y de 2 a 5 años, máximo 1 hora al día de programación adecuada, preferiblemente menos. En escolares mayores, idealmente limitar el ocio digital y promover actividades offline. No se trata de demonizar la tecnología –que bien usada puede ser educativa– sino de evitar el sedentarismo y la exposición prolongada cercana. Un niño que alterna sus actividades (juega afuera, lee en papel, pinta, y usa algo la tablet) tiene menos riesgo visual que aquel que pasa toda la tarde solo con el teléfono.
· Ergonomía y descansos para niños: Igual que los adultos, los chicos deben aprender buenos hábitos ante pantallas. Enséñale la regla 20-20-20 para sus sesiones de estudio frente al computador. Supervisa que mantenga una distancia adecuada al ver videos (por lo menos 50 cm en tablet y más de 2 metros en TV). Ajusta la iluminación de sus dispositivos (muchos equipos tienen modo “niños” o “filtro de luz azul” que reduce la emisión en la noche). Y sobre todo, que no usen pantallas inmediatamente antes de dormir, ya que afecta el sueño.
· Sueño y ojos: Dormir poco o mal puede ocasionar ojo seco y fatiga ocular en niños también. Establece rutinas de sueño apropiadas para su edad, sin pantallas al menos media hora antes de acostarse.
En resumen, la tecnología llegó para quedarse, pero en la niñez su uso debe ser dosificado y supervisado. Con equilibrio entre pantallas y otras actividades, no tiene por qué dañar la vista.
Hábitos saludables para unos ojos sanos desde la infancia
Además de controlar el tiempo en pantallas, hay otros hábitos que inculcar a los niños para cuidar sus ojos:
· Juego al aire libre y luz natural: Como mencionamos, incentiva que tus hijos jueguen afuera diariamente. La exposición a luz solar (con la debida protección) estimula un crecimiento ocular más equilibrado. Se recomienda entre 80 y 120 minutos al día al aire libre. Esto además combate el sedentarismo y es divertido para ellos.
· Protección solar: Hablando de sol, los niños también deben proteger sus ojos de los rayos UV. Consigue unas gafas de sol con filtro UV certificadas para cuando estén bajo el sol directo (en la playa, piscina, campo, etc.). Un sombrero de ala o gorra también ayuda. La radiación ultravioleta puede a largo plazo contribuir a cataratas y otras lesiones, así que es un cuidado a largo plazo que vale la pena inculcar desde pequeños.
· Alimentación adecuada: Una dieta equilibrada beneficia la visión. Asegúrate de que consuman frutas y verduras, especialmente de hoja verde (espinaca, brócoli) ricas en luteína, y frutas naranja/amarillas (zanahoria, mango) con betacaroteno (pro-vitamina A). También alimentos con omega-3 como pescado, que favorecen la salud retiniana. Evita el exceso de comida chatarra; la deficiencia de ciertas vitaminas puede afectar la visión nocturna o la salud ocular (por ejemplo, la falta de vitamina A es causa de problemas visuales en niños de países en desarrollo, aunque en dietas normales esto no suele ocurrir).
· Higiene ocular: Enseña a los niños a no frotarse los ojos con las manos sucias para prevenir infecciones como la conjuntivitis. Si entra alguna basurita, muéstrales que es mejor que te avisen a ti para lavar el ojo con suero o agua limpia en lugar de restregar. También, si van a nadar en piscina, el uso de goggles evita irritación por el cloro.
· Seguridad en el juego: Muchas lesiones oculares en niños ocurren por accidentes (pelotazos, palos, objetos puntiagudos). Según la AAO, la mayoría de lesiones oculares en menores ocurren en varones jugando deportes. Pon atención a que usen protección en actividades de riesgo: por ejemplo, gafas deportivas al jugar con pelotas muy rápidas (tenis, béisbol), casco con careta al andar en bicicleta o patineta en áreas con ramas, etc. Y guarda fuera de su alcance cosas como productos químicos de limpieza o herramientas cortantes.
· Dar ejemplo: Los niños imitan a sus padres. Si tú también cuidas tu vista (no lees con luz escasa, descansas de tus pantallas, comes verduras, usas gafas de sol), ellos aprenderán esos hábitos como algo natural.
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Cuando hay un problema: miopía, astigmatismo, estrabismo...
A veces, a pesar de todos los cuidados, un niño puede desarrollar un problema visual. Los más comunes en edad escolar son los defectos refractivos: miopía (dificultad para ver de lejos), hipermetropía (dificultad para ver de cerca, si es alta puede causar desvío ocular), y astigmatismo (visión distorsionada por curvatura irregular de la córnea). Estos se corrigen fácilmente con gafas. No hay que temerle a que el niño use lentes; al contrario, unos anteojos bien formulados le cambiarán la vida inmediatamente al ver con nitidez. Y hoy en día hay monturas infantiles cómodas y resistentes, e incluso lentes de contacto a edades tempranas en casos necesarios (por ejemplo, en miopías altas o para actividades deportivas, siempre bajo supervisión de un oftalmólogo).
Otro problema es la ambliopía u “ojo perezoso”: ocurre cuando un ojo no desarrolla buena visión porque el cerebro lo suprime (puede deberse a estrabismo o a un defecto refractivo muy diferente entre ambos ojos). Si se detecta antes de los ~7 años, se puede mejorar mucho mediante terapias como el uso de parche en el ojo bueno para obligar al ojo vago a trabajar. Esto requiere constancia, pero muchos niños logran recuperar visión casi normal en el ojo ambliope. De ahí la importancia de detectar diferencias de agudeza visual entre ambos ojos en los chequeos tempranos.
El estrabismo (ojos desviados) también debe tratarse temprano. Según el caso, puede requerir gafas especiales, terapia visual e incluso cirugía de músculos oculares. No es solo un asunto estético: es vital corregirlo para que el niño desarrolle visión binocular (de profundidad) y no quede con ambliopía en un ojo.
Por último, hay enfermedades menos comunes, como el glaucoma infantil o cataratas congénitas, que afortunadamente son raras. Pero un examen con oftalmólogo pediatra puede descartarlas si hubiera antecedentes familiares o signos (ojos muy grandes y con lágrima excesiva en glaucoma congénito, opacidades en pupila en catarata, etc.).
Ojos sanos, niños felices
Garantizar la salud visual de los niños es una inversión en su futuro. Un niño que ve bien puede aprender, jugar y desarrollarse plenamente. Por eso, no esperes a que se queje: incluye la revisión de los ojos dentro de los chequeos médicos rutinarios de tus hijos cada año. Muchos países (y también en colegios privados) hacen tamizajes visuales; si en el tuyo los hay, aprovéchalos, y si sale alguna observación, acude pronto al especialista. Recuerda que el 80% de la información que recibimos al aprender es visual en los primeros años. Así de importante es.
Cuidar los ojos de los más pequeños es una tarea conjunta de padres, maestros y profesionales de la salud. Con revisiones periódicas, hábitos equilibrados (más juego al aire libre, menos abuso de pantallas) y atención a las señales de problemas, podemos detectar y solucionar casi cualquier inconveniente visual a tiempo. Oriente a tu hijo en buenos hábitos: que lea con buena luz, que descanse sus ojos, que coma sano y use lentes de sol bajo el sol. Demuéstrale con el ejemplo que la salud de los ojos importa. Un niño que ve bien es un niño que podrá explotar todo su potencial sin barreras invisibles. ¡Hagamos equipo para regalarle una visión clara y protegida durante su crecimiento!